martes, 25 de abril de 2017

Canteras de Cartagena

El mármol fue uno de los materiales ornamentales preferidos por los romanos para el embellecimiento de sus edificios. Gozaba ya de una gran tradición en la arquitectura y esculturas griegas ya desde el período arcaico: Plinio lo documenta en la fecha de las primeras olimpiadas, hacia el año 775 a.C. Las primeras construcciones en Roma en mármol griego es un aedes Iouis Statoris en el circo Flaminio y el templo circular del foro Boario en mármol pentélico. Ya durante el siglo I a.C. su uso se extendió al ámbito privado, utilizándose ya mármoles de colores de Numidia, Eubea, Sciros ...etc. La extensión de su uso por las provincias ocasionó su explotación a gran escala en todo el Imperio, gestionada por el propio Estado. Desde Augusto las principales canteras estaban en manos de los emperadores y podían abastecer las necesidades imperiales; de hecho todas las construcciones patrocinadas por emperadores o sus familiares tuvieron en el mármol uno de los principales elementos constructivos y decorativos.

Canteras romanas en Cartagena
En el caso de Carthago Nova se recurrió casi siempre a las canteras locales, como las de Cabezo Beaza, lo que reducía costes y agilizaba los trabajos de construcción de los edificios; sin embargo, para la realización de determinados elementos decorativos (capiteles, columnas, basas) o escultóricos (como el conjunto de esculturas, altares e inscripciones halladas en las excavaciones del teatro romano de Cartagena) se recurría a mármoles extranjeros, en este caso procedentes de Luni (Italia). No quiere decir esto que el material fuera exportado en bruto desde Italia y trabajado en Cartagena, sino que en la mayoría de las ocasiones, estas piezas venían ya completamente trabajadas y los artesanos locales se limitaban a darle los últimos retoques.

(Publicado por Alfonso González)

lunes, 24 de abril de 2017

Caurium - Coria

El origen de la ciudad se remonta a la época celta, como capital de los vettones, Caura. Tras la conquista romana, Castrum Cecilium Cauriensis, en el siglo I a.c.e. por el Cónsul Quinto Cecilio Metello Pio. La nueva Caurium pasa a formar parte de la provincia de Lusitania, convirtiéndose en ciudad estipendiaría. Posteriormente en época de Constantino se convierte en sede episcopal. Coria se localiza en Cáceres.
Su muralla fue construida en época romana hacia finales del siglo III e inicios del siglo IV. Aunque muy bien conservadas, sobre la traza romana ha sufrido añadidos y refuerzos a lo largo de su historia.
La muralla posee 20 torres cuadradas y cuatro puertas, formando una magnífica muestra de la arquitectura defensiva romana del siglo IV. La muralla tiene una anchura de unos 4 metros y su altura oscila entre los 10 y los 14 metros.
La muralla conserva algunas estelas funerarias empotradas en sus muros.
Es una de las murallas de época romana mejor conservadas en España.
La puerta del Sol, es la puerta original de la muralla romana. Originalmente de época romana y en bastante buen estado de conservación. También es conocida como "Puerta de San Pedro" o "Puerta de la Corredera".
La Puerta de la Guía, es la puerta que menos modificaciones ha sufrido desde su construcción en época romana. También conocida como "Puerta de las Cuatro Calles", "Puerta de la Ciudad" o "Puerta de la Estrella".

(Tarraconensis)

Pintiam - Cabezón

Se ha ubicado tradicionalmente en el Alto de las Pinzas, cerca de Piñel y del río Esgueva.
Modernamente F. Wattenberg propone la localidad de Cabezón con numerosos restos celtibéricos y romanos y donde, según dicho autor, se cumplen con exactitud las distancias indicadas en el Itinerario de Antonino a Tela.

(J.M. Roldán)
Calzadas donde se incluye
Calzada
Enlace
A - 27

domingo, 23 de abril de 2017

Petavonium - Rosinos de Vidriales

Las localidades de San Pedro de la Viña, Rosinos de Vidriales y Santibañez de Vidriales conforman un triangulo en cuyo centro se localiza el campamento romano de Petavonium. Esta zona en la cabecera del arroyo Almucera, se identifica con la mansio de Petavonium. El solar que alberga las ruinas del campamento militar romano, se conoce popularmente como Sansueña, y esta localizado en el término municipal de Rosinos de Vidriales.
El asentamiento en esta zona de un contingente militar romano estuvo motivado por el interés estratégico de la zona, cercana al área donde se desarrollaron las guerras contra los cántabros (26 al 19 a.e.c.). Esta campaña militar fue dirigida por el Emperador Augusto, y aunque Roma dio por finalizada la guerra en el 19 a.e.c. las escaramuzas y enfrentamientos continuaron. También es un lugar estratégico en la Vía de la Plata y esta cercano al complejo minero de Las Médulas. 

(Campamentos romanos)
Calzadas donde se incluye
Calzada
Enlace
A - 17

miércoles, 19 de abril de 2017

Puentes de Sasamon - Burgos

Historia:
Los tres puentes romanos sobre el río Brullés (Trisla, Puente Nueva, y San Miguel, y calzada romana asociada), fueron restaurados en la Edad Media. Además, se pueden observar aún pequeños tramos de Calzadas Romanas, las cuales, atravesaban la localidad, y desembocaban en Cartagena y San Vicente de la Barquera (Cantabria), y la que comunicaba Zaragoza con Astorga (León). De Segisamon a Pisoraca, partía la ruta que da sentido al puente Trisla sobre el río Brullés. Por sus características, se considera que su traza es de época medieval, y que debió sustituir al romano original. Los cuatro arcos apuntados y la irregularidad de su sillería así lo indican.

Descripción:
Por la vía hacia Alar del Rey, cruza el río Brullés el puente de San Miguel. Sus tres arcos ojivales de época medieval, enmascaran el verdadero origen romano de la estructura. Nunca se ha invertido en ellos. La calzada está muy erosionada y desprotegida. Hay piedras de los puentes romanos en los interiores de las aguas del río Brullés, por desprendimientos.

Puig Ciutat - Oristá

Puig Ciutat fue un espacio de hábitat romano, en su última fase, situado en el actual municipio de Oristá (Osona, Barcelona) del siglo I a. C.

Situación Geográfica
El yacimiento arqueológico de Puig Ciutat (Oristá, Osona) se encuentra ubicado en un altiplano de 5,1 hectáreas de superficie, en un punto cercano al pueblo de la Torre de Oristá. El cerro está rodeado por uno de los meandros que hace la riera Gavarresa poco antes de recibir las aguas de uno de sus afluentes, el Torrent d’Olost.

Historia del yacimiento

Nos encontramos ante un yacimiento que se empieza a conocer de forma intensiva a partir del año 2010 en que un equipo joven empieza a trabajar sobre el mismo.[cita requerida]
Los restos excavados durante la campaña del verano del año 2010, muestran una cronología de última fase de ocupación que nos situaría a mediados del siglo I a. C. en un momento de inestabilidad en la península ibérica, entre las guerras Sertorianas (83-72 a. C.) y la Guerra Civil entre Cneo Pompeyo Magno y Julio César (49-45 a. C.).

(Wikipedia)

El Villar de Chirivel

El yacimiento arqueológico denominado El Villar, en el término municipal de Chirivel (Provincia de Almería, España), es dado a conocer en el siglo XVIII, identificándose con el asentamiento romano denominado Ad Morum, enclave recogido en el Itinerario de Antonino y ubicado al pie de la vía Augusta, en concreto en el tramo que comunicaría Cartago Nova con Castulo.
Se trata de una villa cuyo origen se remonta a finales del siglo I d. C., para tener su máximo esplendor en el siglo II y ser definitivamente abandonado a finales del siglo III o principios del IV.
Las estructuras documentadas en el yacimiento a raíz de la excavación de urgencia realizada han permitido documentar diversos espacios relacionados con la zona residencial y de almacenamiento. Especialmente interesantes son los pavimentos musivarios que han aparecido en los diversos sondeos, con decoración geométrica, pero los elementos muebles más destacados son dos piezas escultóricas de mármol blanco de una calidad excelente, un fragmento de una escultura, en concreto un pie, y la representación del dios Dionysos.
Dadas las características de este asentamiento que posee un gran potencial arqueológico e histórico, gracias a los relevantes materiales muebles y estructuras hallados, así como por la información que puede ofrecer para conocer la ocupación romana de la comarca de los Vélez, procede la declaración de este inmueble como Bien de Interés Cultural.
Descripción
Los restos arqueológicos indican que este asentamiento, conocido ya desde el siglo XVIII, y tras la excavación de urgencia realizada en la década de los ochenta del siglo XX, se ajustaría a la tipología de villa romana.
Los estudios han permitido datar su origen en el siglo I d. C., con un máximo esplendor en el II y un posible abandono ya en el III o principios del IV, documentándose espacios destinados a zona residencial y otros cuya finalidad era el almacenamiento de productos diversos.
El sector central y norte del yacimiento se corresponde con el núcleo de habitaciones que se organizan a partir de una galería por la que se accede a las estancias principales. Esta zona cuenta con una serie de mosaicos. En concreto el ubicado en la galería alterna teselas negras, rojas y blancas, presentando una cenefa de triángulos y rectángulos, delimitados por una orla con roleo de volutas sencillas.
Otra de las estancias muestra un pavimento musivario, de menores dimensiones que el anterior, con una decoración de estrellas de ocho puntas y rombos entre los que se intercalan cuadrados y rectángulos, encontrándose rodeado exteriormente por una decoración vegetal lineal. Estos mosaicos se fechan en el siglo II d. C., momento de mayor apogeo de la villa, por sus características y por la construcción de un muro sobre la galería que modifica considerablemente este espacio. Por otro lado, la intervención arqueológica permitió documentar en el sector sur dos dependencias realizadas con muros bien aparejados, compactos. En una de las estancias apareció un silo excavado en el terreno y en la otra una estructura destinada a contener fuego. Mientras, el área oriental estaría ocupada por espacios de trabajo, con la presencia de vasijas cerámicas destinadas al almacenamiento, así como los restos de un horno.
El registro arqueológico ha permitido sacar a luz dos piezas de mármol, datadas en época altoimperial, que actualmente se encuentran en el Museo de Almería. La primera de ellas es el fragmento de una escultura, en concreto un pie de mármol blanco perteneciente a una figura masculina, y la mitad de la basa semicircular sobre la que apoyaba, con la huella del pie izquierdo impresa. La escultura es de factura muy cuidada y un buen acabado de las superficies, mientras que la basa, aparece simplemente cincelada, y en ella pueden observarse hendiduras de sujeción. Este elemento se encontró formando parte de un paramento y por lo tanto reutilizado.
En la intervención arqueológica desarrollada apareció un grupo escultórico de mármol blanco, enterrado intencionalmente, cuya figura principal representa al dios Dionysos, desnudo, de formas casi femeninas y rostro de rasgos delicados, con la cabeza suavemente girada hacia la derecha, el pelo rizado, tocado con diadema y los atributos báquicos (hojas de vid, hiedra y racimos de uva). Esta figura, carente de brazos, descansa sobre su pierna derecha apoyada en el tronco de un árbol; a su lado, un felino, posiblemente una pantera, con la pata izquierda alzada y la cabeza fracturada. En la basa puede apreciarse una huella cuadrangular, posible punto de apoyo de la vara del tirso, que sujetaría en su mano izquierda. En todo el conjunto se aprecia una cuidada ejecución, con el uso de distintas técnicas de talla. También presenta restos de pigmento rojizo en el tronco del árbol y en la pantera, vestigios de una posible decoración pintada.

(Wikipedia)